Negacionistas, sí. Borregos, no.

Estas banderas, las pusiera quien las pusiera, son el recuerdo a cada uno de los genocidados con la excusa del coronatimo. A cambio, el régimen sanchista pretende multar a quienes las pusieron. Este el oprobioso régimen que vela por su salud, que cuando ve una bandera española se revuelve como Drácula ante el crucifijo.

Ser tildado de negacionista de la Plandemia es una medalla y un honor.

La inmensa mayoría de los «negacionistas» son universitarios y profesionales inteligentes de sólida formación y preparación entre los que hay genetistas, biólogos moleculares, virólogos, epidemiólogos, profesionales de la salud (la mayoría médicos y enfermeros), químicos, bioquímicos, biofísicos, farmacéuticos, veterinarios, psicólogos, matemáticos, profesores de bioelectromagnetismo, abogados y periodistas de prestigio, así como expertos de otras muchas disciplinas académicas entre los que hay numerosos profesores, catedráticos, investigadores e incluso varios premios Nobel.

Otro aspecto que distingue notablemente a los llamados «negacionistas» es que tienen mucho que perder y nada que ganar -a diferencia de quienes controlan a los «borregos»- ya que muchos se juegan su puesto de trabajo, su profesión, su prestigio, su buena imagen y hasta el aprecio de los familiares, amigos y conocidos del grupo de los «borregos». Y lo hacen sin otra contraprestación que la de sentirse bien porque actúan según les dicta su conciencia.

Estas afirmaciones, que podrían ser nuestras, no lo son, aunque sí las hacemos nuestras. Son de la revista mensual de medicina Discovery Salud.

Hasta una autoridad de un ente público, Manuel Rodríguez Sellés, presidente del Colegio de Médicos de Madrid, critica que las decisiones se tomen «no por motivos clínicos, sino de otro tipo».

Los ignominiosos Sánchez, Illa y Simón, les han engañado. No había comité de expertos. Había un comité de espectros.

Sánchez y su gobierno, con sus magufos Illa y Simón son responsables criminales de un claro resultado genocida producto de su nefasta gestión  y nos venden un humo que sólo el borregomatrix cree (cada vez más catónico, zombificado, pero también cada vez más reducido), priorizando criterios políticos sectarios más que sanitarios (vgr. se treven con León,  Madrid o Palencia  pero no con Cataluña, Navarra o Vascongadas), dirijido a una vacunación masiva obligatoria «por nuestro bien«, conforme pueden leer también en Discovery Salud, es decir la probable reducción masiva de la población y el mejor control de la existente, conforme los mandatos del globalismo.

Nadie devolverá la vida a los muertos por esa pandemia de falsa bandera que es el Coronafraude. Debiera ser la OMS quien como organización genocida, además se ser proscrita, debiera responder con todo su patrimonio para reparar el daño causado.

Además, internacionalmente, cada vez más voces autorizadas en el ámbito internacional se suman a la denuncia de unos protocolos asesinos que son los causantes de una mortandad que en nada se puede atribuir al Covid.

Nuestra plataforma es única y atípica, porque desde la perspectiva negacionista, y antisistema (somos patriotas que rechazamos este corrupto y tiránico régimen), pedimos JUSTICIA (que es probable no haya en instancias nacionales) por el genocidio manifiestamente cometido en España.